El día que volvimos a ser gente…
Por Wandalee Tosado Vázquez
Apenas tengo un vago recuerdo de aquel cuento que leyera en la escuela superior, cuya trama giraba – si no me equivoco – en torno a varias familias puertorriqueñas que, por circunstancias económicas, habían tenido que emigrar a la ciudad de Nueva York a ganarse la vida.
Allá, en la Gran Manzana, para una fecha que tampoco puedo recordar, ocurrió un masivo apagón que dejó a toda la ciudad a oscuras. Agobiados por el intenso calor que provocaba la poca o ninguna ventilación de los apartamentos en los multipisos, aquellos boricuas se vieron forzados a subir hasta las azoteas para disfrutar de la suave brisa que llegaba hasta allí.
Momentos después, sin planearlo siquiera, estaban todos mirando el cielo estrellado y sintiéndose maravillados por el silencio que dejó la ausencia de televisores y radio receptores, entre otros aparatos tecnológicos de la época.
Seguido, como suele pasar cada vez que se interrumpe el servicio de energía eléctrica aquí, en la Isla, aquellos boricuas, vecinos todos, comenzaron a relacionarse entre sí. Y entre tertulias y otras dinámicas sociales; fuera del bullicio y la prisa acostumbrada, aquellos puertorriqueños “volvieron a ser gente”; gente de campo, gente solidaria, gente de grandes valores y tradiciones.
El cuento al que hago referencia se llama: La noche que volvimos a ser gente, de José Luis González.
Algo similar pasó con nosotros, los quebradillanos el pasado domingo, 4 de mayo, cuando celebramos el 20mo Carnaval del Guajataca.
Ocho años habían pasado sin que pudiéramos entonar el estribillo clásico de: “Pa’l Carnaval de Oriente me voy, donde mejor se puede gozar…”
Pero ya, por fin, tenemos de vuelta nuestro Carnaval. ¡Y estamos contentos; felices!
Y no es para menos, pues para nosotros, los quebradillanos, el Carnaval fue como aquel apagón del cuento, aunque esta vez, de día.
El Carnaval fue para nosotros como aquella brisa que acarició a los boricuas en las altas azoteas de la Gran Manzana… Brisa que nos refrescó el alma, ¡el espíritu de gente; de gente alegre, buena y solidaria!
No faltaron las sillitas y neveritas de playa a la orilla de las calles del casco urbano y de la carretera PR-113. No faltó el abrazo entre abuelos y nietos, entre tíos y sobrinos, entre hermanos y hermanas que se reunían después de tiempo sin verse.
Sin verse por causa de la prisa, del trabajo y la rutina de todos los días; de esa rutina que nos agobia, que nos asfixia. Pero, ¡qué bueno que regresó el Carnaval pa’ refrescarnos el alma, ¡el espíritu de gente!
Quisiera destacar el esfuerzo titánico de un grupo de personas que - con la ayuda del gobierno municipal y el alcalde Heriberto Vélez – colaboraron para que nuestro 20mo Carnaval del Guajataca de Quebradillas fuera todo un éxito. Me refiero a los más de 30 miembros que formaron parte del Comité Organizador de este magno evento, el cual reunió a más de 10,000 personas en nuestro querido pueblo.
Gracias a este nutrido grupo de personas, entre ellos, miembros del Club Rotario de Quebradillas, empleados municipales, maestros, dueños de comercios locales y voluntarios de la comunidad, los quebradillanos pudimos gozar nuevamente de una festividad llena de color, de encanto y de armonía; de una actividad refrescante y sobre todo, familiar.
Siempre recordaré a este 20mo Carnaval del Guajataca como uno añorado. Siempre recordaré esa fecha del 4 de mayo de 2008 como un día especial: el día que volvimos a ser gente…
La autora es Directora de Arte, Cultura y Turismo del Municipio de Quebradillas.
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